Impermeabilización de cubiertas en Tudela
En Tejados Tudela trabajamos en Tudela y toda la comarca. Impermeabilizar una cubierta no es echarle algo por encima. Es decidir qué sistema aguanta lo que tiene debajo, y hay tejados en los que el producto de moda es exactamente lo que no hay que poner.
Un tejado de teja no es estanco: es evacuante
Esta distinción decide la mitad de los trabajos que hacemos. Una cubierta plana se defiende siendo impermeable; un tejado de teja se defiende dando salida rápida al agua y aceptando que algo se cuele por debajo, que la lámina recoge y devuelve fuera.
De ahí viene el destrozo más caro que vemos: coger un tejado de teja y sellarlo por arriba —mortear todas las juntas, pintarlo con resina, proyectarle espuma— para que no entre agua. Deja de entrar por arriba y empieza a quedarse dentro. El vapor de la casa sube, no encuentra salida y condensa contra el sellado, así que la madera y el soporte trabajan igual o peor que antes, solo que ahora no se ve.
Por eso lo primero no es elegir producto: es saber si la cubierta tiene que ser estanca o tiene que evacuar. Después ya se habla de materiales.
Cómo decidimos el sistema
No hay un sistema mejor que otro: hay uno que va con lo que tienes. Elegirlo mal es lo que hace que una impermeabilización buena falle en tres años.
Se mira qué hay puesto ahora
Y sobre todo cuántas capas hay. Una cubierta con tres impermeabilizaciones superpuestas de otras tantas décadas no admite una cuarta: hay que retirar antes.
Se comprueba por dónde evacúa
Sumideros, pendientes y encuentros con el peto. Casi ninguna cubierta plana cala por el centro del paño: cala por donde el agua se queda parada o por donde la lámina no sube lo suficiente.
Se elige el material por el soporte
Lo que manda es sobre qué se va a pegar, si va a ser transitable y si va a estar a la vista del sol. El precio del rollo es lo de menos en esa decisión.
Se remata donde nadie mira
Petos, sumideros, juntas y pasos de instalación. Ahí es donde falla el 90 % de lo que vemos deshecho, y es lo que se lleva las horas.

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Qué sistema, según lo que haya
Ninguno es mejor en abstracto. Cada uno resuelve bien un tipo de cubierta y falla en otro, y la mayoría de los problemas vienen de aplicar el que tocaba en otro sitio.
Lámina asfáltica
La solución de referencia en cubierta plana y en azotea. Bien solapada y bien rematada en los petos da muchos años, y admite ir vista o protegida con grava o pavimento.
Lámina sintética
Se suelda en vez de sellarse y va en un solo espesor, así que pesa menos. Va bien en cubiertas grandes y en naves, donde la de tela asfáltica sale más cara de montar.
Lámina bajo teja
La que se pone en un tejado inclinado, debajo de la cobertura. No sustituye a la teja: la respalda. Tiene página propia, porque en la Ribera es la solución que más se pide: onduline bajo teja.
Poliuretano proyectado
Aísla e impermeabiliza en la misma pasada y llega a rincones difíciles. Su punto débil está en el sol: si no se protege con una capa encima, el ultravioleta lo va deshaciendo, y a los pocos años empieza a pulverizarse.
Resinas y caucho líquido
Útiles en superficies con muchos encuentros, donde una lámina obligaría a mil cortes. Necesitan un soporte firme y limpio: sobre un pavimento suelto no agarran.
Lo que decide el resultado no es el material
Se compra el producto y se descuida lo que de verdad hace que dure. En las cubiertas que nos toca rehacer, el fallo casi nunca está en el paño: está en los bordes.
Los encuentros. Donde la impermeabilización se topa con un peto, una chimenea o un murete tiene que subir y quedar rematada por encima del nivel que puede alcanzar el agua. Cortada a ras del suelo, es cuestión de tiempo.
El soporte. Sobre un soporte que se mueve, se hunde o está húmedo no hay sistema que agarre. Si hay que sanear, se sanea antes: impermeabilizar encima de un problema es enterrarlo.
La pendiente. Ninguna cubierta llamada plana lo es del todo: necesita caída hacia los desagües. Donde el agua se queda parada, cualquier material envejece el triple.
De qué depende lo que cuesta
Se presupuesta por metro cuadrado, y por eso es tan fácil comparar dos ofertas que no son comparables. Lo que separa una de otra casi nunca es la lámina: es todo lo que hay alrededor de la lámina.
Lo que lo sube
- Tener que retirar lo anterior. Si hay varias capas superpuestas, hay que arrancarlas y gestionarlas: eso es obra y es escombro.
- Los metros de peto y de encuentro. Cada remate vertical se hace a mano y es donde de verdad se juega la estanqueidad.
- Rehacer pendientes. Si el agua se queda embalsada, aislar y encima impermeabilizar no lo arregla: hay que dar la pendiente antes.
- Que sea transitable. Un pavimento encima cambia el sistema entero y obliga a proteger la lámina.
Lo que lo baja
- Que se pueda ir encima de lo que hay. Si la capa existente está sana y es compatible, se ahorra la retirada completa.
- Una superficie limpia y sin quiebros. Se rinde mucho más por metro que en una azotea llena de casetones y salidas.
- Agruparlo con el aislamiento. Si de todas formas hay que abrir, aislar sale mucho más barato ahora que en dos años.
- Hacerlo en primavera u otoño. Ni el frío ni los cuarenta grados de agosto van bien para pegar una lámina.
Cuándo esto no es lo que necesitas
Hay tres casos en los que impermeabilizar no resuelve nada y conviene saberlo antes de pagarlo. Si la mancha del techo es condensación y no filtración, la cubierta puede estar perfecta: lo tratamos en goteras y filtraciones.
Si el soporte ha cedido o la teja está pasada, lo que toca no es una capa nueva sino cambiar el tejado, porque impermeabilizar sobre algo que trabaja dura lo que tarde en moverse otra vez.
Y si la cubierta es de fibrocemento, aquí no hay nada que impermeabilizar: no se pinta, no se sella y no se limpia a presión. Se retira, y es otro trabajo distinto.
Dónde vamos
Con base en Tudela, impermeabilización de cubiertas en toda la Ribera. Si tu pueblo no está en la lista, pregúntanos igual: la comarca se cruza en media hora.
- Corella
- Cabanillas
- Castejón
- Cintruénigo
- Cascante
- Murchante
- Ribaforada
- Cortes
- Buñuel
- Fustiñana
- Fitero
- Ablitas
- Valtierra
- Arguedas
En Tudela
Preguntas frecuentes
¿Se puede impermeabilizar sin quitar lo que hay?+
A veces sí, si lo existente está bien adherido, seco y sano, y el sistema nuevo es compatible con el viejo. Lo que no funciona es superponer capas sobre una impermeabilización despegada o con humedad debajo: el agua atrapada acaba levantando lo nuevo por presión de vapor.
¿Cuánto dura una impermeabilización?+
Depende mucho más del remate y de la exposición que del material. Un paño protegido de la radiación dura bastante más que uno visto al sol de aquí, y el punto que primero se va no es el centro: son los encuentros y los desagües. Por eso revisarlos cada pocos años alarga el conjunto.
¿El poliuretano proyectado es buena solución?+
En su sitio, sí: cubre formas complicadas y aísla a la vez. Pero exige su capa de protección contra el sol, y no lo recomendamos sobre tejados de teja ventilados, porque cierra la salida de vapor de la cubierta y traslada el problema al interior.
¿Puedo impermeabilizar en invierno?+
Con matices. Las láminas necesitan temperatura para soldar bien y los líquidos necesitan secar, así que con heladas o con la cubierta mojada no se aplica nada. En la práctica se trabaja en ventanas de días secos, y el cierzo ayuda a secar aunque incomode.
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