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Tejados Tudela
Bajo cubierta visto desde dentro, con el cerco de la ventana y el faldón a la vista

Reparar e impermeabilizar el tejado sin quitar las tejas

En Tejados Tudela trabajamos en Tudela y toda la comarca. Es la primera pregunta de casi todo el que llama con una gotera, y se entiende: levantar un tejado es caro, es ruidoso y da miedo por lo que pueda aparecer debajo. La respuesta honesta es que muchas veces se puede evitar, y que quien te diga siempre que sí no ha subido a mirar.

Lo que decide no es el precio: es el soporte

La cubierta es un sistema de capas y la teja es solo la de arriba. Debajo hay algo que la sostiene —tabiquillos y rasillón, un forjado, un entablado de madera— y ese soporte es el que dice si hay atajo o no lo hay.

Si el soporte está firme, la teja se puede tratar como lo que es: una piel que se retoca por zonas o se refuerza por debajo. Si el soporte se ha movido, cualquier cosa que se ponga encima trabaja sobre algo que sigue cediendo, y vuelve a fallar aunque el material sea bueno.

Por eso una visita seria no empieza en el tejado: empieza mirando desde el bajo cubierta o el desván, que es desde donde se ve la verdad. Lo de arriba es la consecuencia.

TejaSe cuela con vientoLa lámina la recogey la lleva al canalón
Actuar bajo la teja sin desmontar el faldón

Cómo sabemos si tu tejado admite atajo

Nadie puede contestar a esto por teléfono, y quien lo hace se está jugando tu dinero. El orden es este y empieza por abajo.

  1. Subimos al desván antes que al tejado

    Es donde se ve la verdad: si el rasillón está sano, si la madera trabaja, si hay manchas viejas de agua ya seca. Media hora ahí decide el presupuesto entero.

  2. Se comprueba si la teja aguanta

    Se pisa y se levanta alguna pieza en zonas distintas del faldón. Si se parte al cogerla, no hay conversación: por encima de esa teja no se puede montar nada.

  3. Se acota qué falla y dónde

    Casi siempre es un encuentro y no el paño. Si lo que falla son cuatro metros de limahoya, no hay que tocar los cien del tejado.

  4. Te decimos lo que hay, aunque no interese

    Si el atajo vale, se hace y te ahorras la obra. Y si no vale, se dice — porque el que sella una cubierta cansada vuelve en dos inviernos, y para entonces el soporte ha empeorado.

Dos operarios trabajando sobre el faldón de una casa antigua, con el andamio montado en la fachada

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Qué se puede hacer sin levantar la cubierta

Más cosas de las que la gente cree, y cada una resuelve un problema distinto. No son alternativas entre sí: se eligen según lo que falle.

Lo que se pierde al sellar por encima

Las dos cubiertas del esquema se ven exactamente igual desde la calle, y ahí está el problema: la diferencia no aparece hasta el día que hay que levantar una teja.

Un tejado de teja es reversible por diseño. Cada pieza apoya suelta sobre la de abajo, así que se quita una, se mira el soporte, se repone y no ha pasado nada. Es lo que permite diagnosticar una gotera sin obra y lo que hace que un tejado bien hecho dure generaciones con retoques pequeños.

Una capa continua por encima acaba con eso. A partir de ahí, cualquier intervención en el soporte empieza picando la capa entera, y eso ya no es una reparación: es una obra que además hay que rehacer después. Por eso preguntamos siempre para cuántos años se quiere el tejado antes de recomendarlo.

Se levanta y se miraSellado: hay que picar la capa
La misma cubierta, antes y después de sellarla en continuo

Impermeabilizar sobre la teja: lo que no te cuentan

Existe, funciona en su caso y hay quien lo vende como la solución universal. Vale la pena saber qué estás comprando, porque tiene una consecuencia que casi nunca se explica.

Dejas de poder levantar una teja. Una cubierta de teja es reversible por diseño: se quita una, se mira, se repone. Una vez sellada por arriba en continuo, eso se acabó — y el día que haya que tocar el soporte, hay que picar toda la capa antes de empezar. Lo barato de hoy encarece lo de dentro de diez años.

Además, la adherencia sobre teja árabe vieja es una lotería: es una superficie porosa, curva y con polvo de décadas, y si no se prepara bien, el producto se despega en escamas. Y cambia el aspecto del tejado, que en un casco antiguo no siempre es menor.

Nuestro criterio: como solución para ganar años en una cubierta sana, sí; como forma de no mirar lo que hay debajo, no. Si lo que se busca es impermeabilizar de verdad y con garantías, el sitio para hablarlo es impermeabilización de cubiertas.

De qué depende lo que cuesta

Aquí el ahorro no está en el material: está en todo lo que no hay que hacer. Desaparecen la retirada de la cobertura, el escombro, los días de obra y buena parte de los medios auxiliares. Eso es lo que mueve el número en un sentido y en otro.

Lo que lo sube

  • Que haya que preparar la teja. Sobre teja árabe vieja, porosa y con polvo de décadas, la adherencia depende enteramente de la limpieza previa: si se salta, el producto se despega en escamas.
  • Los metros de encuentro. Limahoyas, chimeneas y remates llevan el trabajo fino; el paño liso se hace solo.
  • Que el faldón tenga mucha pendiente. A partir de cierto ángulo hay que trabajar con línea de vida y todo va más despacio.
  • Que aparezca soporte tocado al abrir. Si al levantar la franja el rasillón está pasado, cambia el trabajo — y eso se decide contigo, no después.

Lo que lo baja

  • Que la teja se recupere. Si aguanta el manejo, se retira, se limpia y vuelve a su sitio: no hay material nuevo que comprar.
  • Que la avería esté acotada. Cuatro metros de limahoya no obligan a tocar los cien del faldón.
  • Que haya desván accesible. Buena parte del diagnóstico y del refuerzo se hace desde dentro, sin medios auxiliares.
  • Hacerlo con el tejado seco. En otoño, antes de las lluvias, se trabaja mejor y no se paga prisa.

Cuándo no hay atajo

Hay señales que cierran la conversación, y decirlas a tiempo es parte del trabajo. Si la teja se rompe al pisarla, está pasada y no aguanta ninguna intervención por encima. Si aparecen goteras en puntos distintos cada temporal, no hay un fallo: hay una cubierta agotada.

Y la definitiva: si los tabiquillos ceden o la madera trabaja, el tejado ha dejado de ser un problema de estanqueidad y ha pasado a ser uno de estructura. Ahí lo que toca valorar es cambiar el tejado, y cada año que se aplaza se paga en lo que hay debajo.

Faldón de teja árabe muy curtida, con liquen y las hiladas desiguales

Dónde vamos

Con base en Tudela, reparar sin quitar las tejas en toda la Ribera. Si tu pueblo no está en la lista, pregúntanos igual: la comarca se cruza en media hora.

En Tudela

Preguntas frecuentes

¿Se puede impermeabilizar el tejado sin quitar las tejas?+

Sí, aplicando una membrana o resina sobre la cobertura existente, siempre que la teja esté sana y bien preparada. Lo que hay que asumir es que la cubierta deja de ser reversible: no podrás levantar una teja para mirar debajo sin romper la capa. Sobre teja pasada o con el soporte movido, no lo recomendamos.

¿Dura tanto como una reparación normal?+

Si el soporte está sano, sí: se está resolviendo lo que falla y punto. Si el soporte no está sano, no es una reparación más corta, es un aplazamiento — y al volver a fallar habrá que hacer el trabajo entero igual, con lo gastado de por medio.

¿Se puede arreglar desde el desván, sin subir al tejado?+

Para algunas cosas sí: sanear, reforzar puntos y tratar condensaciones se hace por dentro. Para una entrada de agua franca, no; el punto por donde entra está arriba y hay que llegar a él. Lo que sí se hace siempre desde dentro es el diagnóstico.

¿Es mucho más barato que levantar el tejado?+

Bastante, y no por el material: es que desaparecen la retirada de la cobertura, la gestión del escombro, los días de obra y buena parte de los medios auxiliares. Esa es justamente la razón para hacerlo cuando procede, y la razón para desconfiar de quien lo ofrece sin haber mirado el soporte.

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